¿Conoces las ventajas del agua para tu bebé?

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Para los bebés, el contacto con el agua es una de las formas más divertidas de estimulación temprana. Además, el contacto con el medio acuático no supone para ellos un gran impacto, ya que tienen sensaciones similares a las útero materno en el que han vivido nueve meses rodeados de un ambiente líquido. Por esta causa, es frecuente que la mayoría de los bebés se sienta como “pez en el agua” cuando entra a una piscina.

En el agua, los bebés pueden moverse libremente, ejercitar su musculatura, desarrollar su motricidad gruesa y la confianza en sus capacidades. Si a todo esto sumamos los juegos y la compañía de sus papás, la experiencia resulta sin duda enriquecedora para ellos.

Pero, además, la práctica de la natación a edades tempranas tiene múltiples beneficios para los más pequeños de la casa. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Ayuda al bebé a sentirse más seguro. Familiarizarse con el agua a una edad temprana aumenta las posibilidades del niño de desenvolverse con soltura y confianza en este entorno.
  • Desarrollo psicomotor. El bebé que aún no camina, encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente con mucha mayor libertad y continuidad de movimiento. El medio acuático les permite adquirir nociones de espacio, desplazamiento y distancia a una edad muy temprana, lo que favorece su coordinación motriz. El ejercicio en el agua también mejora su coordinación y equilibrio, incrementa su fuerza y desarrollo muscular, así como sus habilidades motrices.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio. La natación fortalece el corazón y los pulmones. El trabajo respiratorio que se realiza en el agua aumenta la eficiencia de la oxigenación y el transporte de la sangre.
  • Ayuda al sistema inmunológico. El medio acuático permite al bebé incrementar sus defensas.
  • Aumenta el coeficiente intelectual. Los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea. Esto les permite aprender antes y ser más creativos y observadores. Además, el agua estimula la capacidad de juego del niño y esto repercute muy positivamente en su aprendizaje.
  • Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá. A menudo éste se resalta como el objetivo más importante de la matronatación: la capacidad de reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé. Los bebés dependen por completo de sus papás en el agua. Sus brazos les aportan seguridad y en el agua obtienen la completa atención y compañía de sus padres en todo momento. Además, la realización de ejercicios en el agua conlleva a que la familia comparta experiencias ricas y profundas que no sucederán de otra forma. Todo esto ayuda al bebé a generar vivencias positivas y favorece el conocimiento mutuo bebé/madre/padre.
  • Favorece la socialización del bebé de forma positiva en un ambiente lúdico. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de que aprenderá a trabajar en equipo compartiendo y realizando actividades y juegos. Un niño familiarizado con la compañía de personas adquiere más confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo.
  • Desarrolla habilidades vitales de supervivencia. En las clases de natación para bebés, los pequeños aprenden a aguantar la respiración bajo el agua y a girarse sobre su espalda y flotar ante una caída al agua.
  • Ayuda al bebé a relajarse. Las características físicas del agua, junto con el ejercicio físico en este medio favorecen la relajación y el sueño del bebé.
  • Abre el apetito. Como todo ejercicio físico, nadar aumenta el apetito.
  • Favorece su desarrollo general. Al mejorar su condición física y psicológica, su descanso y sus habilidades, el ejercicio en el agua favorece el crecimiento y desarrollo de los más pequeños.

Artículo extraído de: https://muysaludable.sanitas.es/padres/bebe-al-agua-cuanto-antes-aprendan-a-nadar-mejor/

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